Un nexo es un nudo, una unión… un encuentro de caminos. O un vínculo, una atadura.
Un nudo, extraño artificio. El problema consiste en si es un nudo trivial, que puede deshacerse sin ser cortado, o no. ¿Es un nudo perdurable? La teoría de nudos, además de belleza, tiene aplicaciones en mecánica cuántica y genética.
Los trucos de nuestra mente son la sustancia de la fantasía. A veces, se diría que percibimos un punto, un tiempo, de encrucijada que vorazmente atrae coincidencias, azares a los que atribuimos significados misteriosos. Así estamos hechos, es sólo nuestra mente no preparada para tratar con la probabilidad.
Pero la sensación es humana. Más aún, en cuanto somos conscientes de ello, vemos más y más caminos entrecruzándose en un nudo así, caminos de tiempos, caminos de espacios, caminos de personas.
Lo extraordinario es darse cuenta mientras, extenso en el tiempo, el nexo permanece. Entonces, todo es expectativa. Así es ahora. Su propia vorágine me lleva a escribirlo, porque este texto forma parte del nexo mismo.
Anoche, mientras esperaba para compartir una película con amigos, recibí una llamada en casa.
Antes de entrar, me crucé con una persona… su camino lo llevó lejos, pero ahora lo ha traído de vuelta. Justo en estos días retomábamos el contacto. Coincidencias.
En el cine, vimos tres parejas, dos muertes sin sentido, una historia entrecruzada y anudada. En una fugaz conversación recordé un momento brillante, muy marcado en mi memoria, de un amigo cuyo camino le llevó lejos. Justo esta persona me guió cuando lo necesitaba, y he admirado siempre su forma de dirigirse por donde ha querido.
En casa sonaba una segunda llamada y dejaban un mensaje.
Hoy he sabido que este amigo, mi guía, murió hace una semana. La llamada era para contármelo. Los detalles no importan. Podría haber sido una fantasía, un mal sueño, un episodio más en la película. Ahora, es incredulidad y asombro.
El camino de este amigo, mi guía, sigue ahi en la arena. Ya casi nada sabía de él. Sé que las distancias (espacios, tiempos), pulen las aristas y dan lustre a lo sustancial, quitan la carne y van al hueso. Pero quiero quedarme con ese hueso, el que formó parte de mi camino: unas pocas vivencias, un par de fotos, una escapada, una declamación, una pesadumbre, un paso desgarbado.
Guarda tu huella una montaña.


